30 nov. 2011

En los ultimos dias (capitulo 4)

Estuvimos cabalgando por mucho tiempo, no podria decir cuanto debido a que no poseia un reloj, pero lo que recuerdo es que cuando llegamos a destino, ya era el pleno mediodia. Nuestro destino no paraba de asombrar a mis ojos, dado que a arribamos a lo que parecia ser una suerte de castillo, si, un castillo en pleno siglo XXI, con todo lo que podria tener, con una fuerte muralla hecha de piedra, la cual se hallaba en el centro una puerta enorme hecha de hierro y que se encontraba labrada con extraños simbolos en el dintel del mismo.
Este edificio se hallaba muy cerca del mar, y por lo tanto tenia varios barcos anclados al mismo, de todo tipo, desde pequeños botes hasta yates y barcos de la gendarmeria, simplemente todo se hallaba ahi, este lugar era lo unico que se divisaba en la region, que de por si era una eterna meseta yerma al lado de las costas de aguas casi transparentes, en las que se podia ver a simple vista el fondo azulado.
El lider de estos hombres se acerco a la puerta, dio la orden de que la abrieran y paso contiguo, salio el centinela que empujando una palanca logro que la misma se abriese de par en par, y permitiendonos a nosotros el poder pasar dentro.
Nos dispusimos a seguir avanzando dentro de este enorme castillo, dentro del mismo parecia una fusion entre lo antiguo y lo actual, caballeros portando escopetas, pistolas, ametralladoras y demas, y gente caminando por las calles como si nada, habia luz electrica, algo bastante extraño debido a que no habia visto ningun tipo de elemento que lo produjera pero debio ser seguramente a las enormes ruedas que se hallaban a fuera de la ciudad, las mismas eran cargadas de agua, y asi generaba que las mismas giraran y por lo tanto dieran la energia al pueblo.
Luego llegamos a nuestro destino, el que parecia ser la casa del señor del poblado. "Permitime mi falta de cortesia, pero me olvide de presentarme, mi nombre es don Alberto del campo, señor del lugar y protector de todos los habitantes de la Patagonia, el ultimo reducto de gente en el mundo, tienes la bienvenida a mi hogar, del cual seras huesped de honor debido a tu gran triunfo al haber sobrevivido a las hordas de muertos que pululan por la region, en tu habitacion tendras ropa nueva, comida y demas, higienizate, descansa y al caer de la noche vendras a la gala que se hara aqui", "muchas gracias" conteste, con algo de sutileza y desconfianza dado a que no sabia quienes eran esos hombres, que podrian pensar de este simple extraño, pero en fin era lo mejor que podria haber pasado gracias a que literalmente volvi de la muerte.
La noche cayo sobre la gran mansion, y fui invitado a la cena de gala que se hacia en el lugar. Era un gran y enorme salon, en donde todos los huespedes (incluido yo) nos sentamos en una larga mesa rectangular, en la que el jefe del lugar, Alberto, se sento a la cabeza.En ella se sirvieron todo tipo de manjares, desde frutos del bosque hasta alimentos del mar, tales como mariscos o pescados, los huespedes se la pasaban riendose y contando historias "yo mate a 5 infectados simplemente usando mis manos" "el otro dia mi tia confundio a creyo que su esposo habia sido infectado y lo asesino brutalmente" en fin anecdotas que daban miedo y risa,pero bueno no me encontraba en un mundo cuerdo.Yo me sentia bastante extrañado dado a que todos me hacian la misma pregunta alli "¿como sobrevisviste en las tierras muertas?", yo simplemente dije que no sabia, dado que en un momento me descompuse del calor y luego fue acogido por el Doctor Lopez, que pasaba por alli.
Luego de que termino el evento y que todos los invitados se dignaron a irse, Alberto se acerco y me dijo que queria hablar conmigo en su despacho, esta iba a ser mi oportunidad para preguntarle por que me habia rescatado de la nada en Nueva Esparanza y de donde habia oido de mi.

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