9 dic. 2011

En los ultimos dias (capitulo 7)

El silencio reino en el despacho de Alberto luego que este me dijera sus planes de volver a la Antigua Buenos Aires, al hogar de los muertos, la ciudad que fue borrada de los mapas por ser la vergüenza de la humanidad debido a la cantidad de mortandades, y ademas debido a que alli, parte de mi alma murio, mutilada por las hordas y hordas de seres monstruosos.
"Si lo se, debes pensar como un loco te mandaria al lugar en donde tu familia murio, pero sentate a pensar esto, en el lugar en donde toda tu familia murio, podras vengar a ellos, y a la vez podras hacer algo bueno, salvar la vida de una persona, y no cualquier persona, sino a una que fue amada. Entiendo que toda tu familia no te podra volver de entre los muertos, pero por lo menos, con esto podras mitigar algo de tu dolor en tu alma, y asi conseguir de alguna manera la redencion que tanto tiempo estuviste buscando", replico Alberto.
Luego de que el terminara con su pequeño discurso, otro silencio espectral se produjo, Alberto, con cara seria ya, me miraba fijamente, mientras que su perfil era iluminado por la luz de la Luna es esa noche tan magica y extraña.
"De acuerdo, ire, pero para eso necesito solo una condicion, que me enseñes todo lo que sepas sobre combate cuerpo a cuerpo, combate con armas y demas, no quiero ser una carga dentro de tu gente", Alberto asintio con la cabeza. En los siguientes meses me entrene en todo tipo de artes, desde los combates de espada, cuerpo a cuerpo y armas de fuego, hasta estrategia y combate asimetrico, al par de esto miraba que tambien eran preparados un pequeño grupo de personas, estos correspondian a una clase de 20 que luego se redujo a 5, estos contandome a mi, ibamos a ser quienes nos infintrariamos en Buenos Aires, atacariamos la Fortaleza de Guevara y rescatariamos a Mariana, parecia una mision simple desde el punto de vista, sin contar a que Guevara no era nuestro peor enemigo, eran los infectados que todavia pululaban por la zona quienes eran la mayor preocupacion.
Luego del fin de nuestro entrenamiento, Alberto nos reunio en una ultima cena,en su propia mansion. Para los que estaban en mi grupo era como haber llegado al mejor momento de su vida, la mayoria estaban ansiosos y no podian hilar dos palabras seguidas, en cuanto a como era conocido en la zona no me parecio para nada nuevo este evento, solo uno mas.
"Señores hoy los he reunido aqui para pedirles un favor, no como su maestre, sino como su amigo y compañero, un favor que trasciende a cualquier tipo de prejuicio que puedan tener contra mi, o yo contra ustedes, señores los he reunido con la intencion de que rescaten de las fauces del vil Guevara a mi amada Mariana, quien se haya atrapada en su fortaleza. Obiamente yo tengo la certeza que los envio a una mision suicida, pero se que ustedes luego del tiempo que he dado para que se entren en todas las artes que conocen estas tierras, fue una gran inversion para que puedan ir y rescatarla sanos y salvos, aqui este hombre del cual volvio de las Llanuras muertas con vida, sera su guia en la ciudad, dado a que estuvo en los ultimos meses de la infeccion. Sin nada mas que decir les deseo suerte en su mision" tras estas palabras, todos levantamos los vasos en señal de brindis y nos preparamos para la operacion.
El escuadron de Paladines, la sagrada escuadra, que iria junto conmigo seria:
Lorenzo: viejo amigo de Alberto y quien le salvo la vida en una batalla contra los infectados, comandara al escuadron de paladines, es ademas el mas viejo del grupo.
Valentin: medico del grupo, enviado expresamente por Dr Lopez de Nueva Esperanza, se especializa en mordeduras y todo tipo de medicina contra contusiones y enfermedades.
Carlos: especialista en todo lo que es sobre explosivos, bastante obsesionados con ellos, a tal punto de dormir con un explosivo C4 todas las noches, segun el "es para proteccion personal".
Lucas: maestro en todo lo que inquiere a armamento, ya sea pesado, de francotirador, o tradicional. Es el maestro de armas de grupo. Aunque el tiene una familia en las tierras de Alberto decidio formar parte del cuerpo debido a la recompensa que este le dara si vuelve con Mariana con vida.
Ellos y yo somos la sagrada escuadra, que nombre extraño, "La Sagrada Escuadra", de sagrada no tenemos nada dado que somos simples hombres, no somos religiosos, la mayoria de estos perdio la fe en Dios, luego del apocalipsis zombie que se produjo, pero creo en lo que dijo Alberto, que fue el creador del nombre, que somos sagrados debido a que nuestra mision, en un mar de tanta destruccion y llanto, puede traer luz a un mundo de oscuridad, por lo menos por un tiempo.
A la mañana siguiente, nos levantamos temprano, desayunamos y nos aprontamos, era el dia. En medio del amanecer, nos dirijimos al pequeño barco, que nos llevaria ahi. Esta embarcacion era simplemente una suerte de ferry que nos llevaria a la 20 km cerca de Buenos Aires, y nos dejaria tan rapido como fuese posible y asi se iria, luego de dejarnos, perderiamos contacto con la base y tendriamos 4 dias para poder rescatar a Mariana, luego de pasado esto, nos darian por muertos y la mision nunca mas se hablaria de ella.
Recuerdo lo ultimo que vi, el pequeño caserio de Alberto, protegido por su gran mansion, mientras el amanecer lo cubria, parecia el paraiso, yo lo dejaba y volvia al infierno una vez mas. Pero lo que mas me acuerdo fueron las ultimas palabras antes de que subiera al barco "No me defraudes, creo que lo haras bien".

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